“Y un día su nombre me sonó tan desconocido. Ya no tenía esa necesidad de mirarla de nuevo a los ojos, ya no tenía ese exceso de querer tenerla entre mis brazos, ya no tenía ese deseo de buscarla hasta por debajo de las piedras. Un día algunas canciones sonaron extrañas, como si nunca las hubiese escuchado al lado de alguien, ya no dolían, pero me gustaban. La recordaba, pero su recuerdo ya no dolía. Un día volví a ser feliz y comprendí que ya era parte de mi pasado. Un día sonreí por felicidad, y no por costumbre. Y fue el día más amargo y feliz de mi vida.”
“Espero nunca tener que decirle a alguien que he encontrado en otra persona lo que tanto busqué en ella, tengo la esperanza de encontrar antes de que sea demasiado tarde toda su magia, toda su esencia. Que sí, a veces la vida nos quita lo que más queremos y con lo cual, perdón, mejor dicho: con quien no podemos vivir, porque se han convertido en nuestro oxígeno y la razón de nuestro vivir. Espero nunca tener que despedirme de alguien que lleva años en mi vida, porque desde que descubrió la historia detrás de mis cicatrices, lo único que quiere es irse para nunca volver. Y no lo culparía, porque cada quien puede hacer y deshacer, venir e irse, cuando y como sea, porque nadie está atado a nadie, son los recuerdos los que nos atan para siempre a una persona.”
“Podría haber sido peor: nos hubiésemos quedado con las ganas de intentarlo. Eso sí que duele.”
“Podría haber sido peor: nos hubiésemos quedado con las ganas de intentarlo. Eso sí que duele.”
“Días en los que no tengo ganas de decir nada, sólo tengo ganas de que alguien me diga lo que necesito escuchar.”
“¿Y si dejamos ir todos los trenes por esperar a alguien que nunca vendrá, y al final nos quedamos solos sin saber a dónde ir ni cómo llegar?”
“Enviar mensajes cuando estás borracho es la mayor demostración de amor. Como queriendo decir: “Eres la primera persona en la que pienso cuando mi cerebro no funciona”.”